martes, 13 de marzo de 2007

Artículo sobre la niñez

El papel del pueblo cristiano ante la niñez en necesidad en México
por José Luis Núñez Núñez Quintero


México es un país de contrastes. Por un lado, el país ha gozado en los últimos años de un crecimiento macroeconómico promedio del 4.O por ciento anual, es considerado como uno de los países de economía emergente con mayor desarrollo junto con China, India o Brasil; y aunque organismos como el Banco Mundial[1] han señalado que el índice de pobreza extrema del país bajó del 24.2 al 17.6%, aún así encabeza, según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), la lista de naciones “ricas” con más altos niveles de pobreza infantil.[2]

Cifras del año 2005[3]de dicho organismo internacional, revelan que en México seis de cada diez niños (24 millones en total) viven en pobreza, uno de cada cinco tiene desnutrición crónica, 2 millones no van a la escuela y 3 millones más de infantes tienen que trabajar.

No es de sorprender que las zonas más pobres se encuentren principalmente en el sureste mexicano. Un estudio elaborado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)[4], explica que algunas comunidades de los municipios de Veracruz, Oaxaca, Guerrero, Chiapas, Hidalgo y Puebla se encuentran, por su difícil acceso, y conformación étnica, entre los más pobres del planeta. Dicha conformación se refiere nada más y nada menos que a la población indígena.

En nuestro país existen 65 minorías étnicas, las cuales conforman cerca del 10% de la población nacional y donde casi el 90% de ésta vive en la pobreza. Según la misma UNICEF, en la mayoría de sus cerca de 25 mil comunidades, cerca del 56%, de los niños presentan desnutrición, es decir cuatro veces más que el promedio nacional, y la mortandad infantil es de casi el doble (48 por cada mil niños nacidos vivos comparado con 25 de cada 1,000)[5].

En esas mismas comunidades, la mala distribución de alimentos, acceso a los servicios públicos como agua potable, electricidad y salud pública, hacen que la esperanza de vida de ese sector poblacional sea inferior al nacional; es decir, los niños de 0 a 17 años de esos estados tienen hasta tres veces menos oportunidades de sobrevivir, crecer saludables y educarse. Sí a eso se le suma una tasa de analfabetismo cercana del 40% en la población mayor a los 15 años de edad, se apreciará que la región sur-sureste es también una zona expulsora de la población.

Entre 1995 y 2000 emigraron hacia fuera de los estados de la región 1.26 millones de personas, principalmente a las zonas urbanas de esa misma zona, a las mega urbes del país o a la frontera norte, lo que produce un círculo vicioso de miseria, y que lleva consigo otros problemas como inseguridad pública, desempleo, falta de espacios de vivienda, de oportunidades de acceso a la educación, al esparcimiento, entre otros.

Ante este complejo panorama, en el que los esfuerzos gubernamentales en materia de educación y salubridad social, parecen insuficientes, se ha sumado en años recientes la iniciativa privada, que sí bien ha apoyado, lo ha hecho con sus propias condiciones como son la obtención de amplios beneficios fiscales y reconocimiento público mediático.

Por ello es necesaria una participación más activa e integral de organizaciones no gubernamentales, entre ellas la iglesia cristiana, cuyo apoyo históricamente ha sido desinteresado a favor de las causas sociales.

Si bien es cierto que el pueblo cristiano evangélico es también una minoría poblacional (según datos del INEGI, sólo el 8% de los mexicanos profesan esta fe), es al mismo tiempo, uno de los más organizados, pues ante la subsecretaría de Asuntos Religiosos de la Secretaría de Gobernación existen más de 3 mil 400 asociaciones religiosas de corte cristiano-bíblico-evangélico registradas.

La labor de estas iglesias y organizaciones cristianas, aunque limitada, ha sido de gran bendición para el país: desde apoyo material en casos de emergencia hasta apoyo regular a segmentos urbanos marginados de la población (niños de la calle, huérfanos, alcohólicos, drogadictos, etc.) en organizaciones de Asistencia Privada o Asociaciones Civiles como Compassión, World Vision, Ministerios de Amor, Ministerios Alcance Victoria o en su momento, Hogar Dulce Hogar, por mencionar sólo algunos.

También muchos grupos han organizado con regularidad campañas médicas rurales y suburbanas; sin embargo poco se ha hecho hasta ahora, o mejor dicho, pocos son los que se han involucrado en la labor educativa fija “extra templos”. Aquí es donde el papel de la iglesia cristiana debe ser fundamental. La Palabra es clara cuando dice: “Instruye al niño en su camino, y aún cuando fuere viejo no se apartará de él”. (Proverbios 22.6)

Los primeros esfuerzos realizados hace ya más de una década tuvieron como pilar los llamados comedores, donde se les brindaba a niños de escasos recursos una o más comidas a la semana al tiempo de que éstos debían comprometerse, de alguna u otra manera, a llevar un programa de apoyo en sus tareas escolares. El éxito de ese programa fue visible, pero hacía falta algo más… como se señaló con anterioridad, una visión más integral.

¿Cómo? Para empezar no se trata de hacer mera obra social. No es dar recursos económicos a una causa sin verificar su destino final y su uso: sino vigilar estrictamente el uso racional de los recursos económicos otorgados en el corto, mediano y largo plazo.

Además, debe hacerse una observancia también minuciosa de los beneficiarios. No es sólo darles de comer a los niños y ayudarles con sus tareas, sino preocuparse verdaderamente por el bienestar de los infantes, así como de su relación familiar, de su avance académico y del mejoramiento de sus necesidades primarias y secundarias sin desatender su área espiritual.

Los cristianos debemos primeramente de predicar con el ejemplo antes que con el dinero. No se debe de condicionar el apoyo un niño sí este no “recibe a Cristo antes”; hacer esto sería semejante a lo que hizo la iglesia católica en la época colonial. Se debe en cambio esperar y creer también lo que dice en Isaías 55:11 “así será la Palabra que sale de mi boca; no volverá a mi vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié”, es decir, que el Señor toca los corazones de todos en su tiempo.

Por ello también debe hacerse una selección de los recursos humanos interesados en la participación de proyectos, donde éstos últimos rindan cuentas cotidianamente de sus avances en la que es una de las labores más nobles: la enseñanza y el apoyo a la niñez. Donde los hermanos que ministren tanto secular como espiritualmente a los niños se esfuercen no sólo en plantar, sino en cuidar esa semilla hasta verla germinar, crecer y llevar fruto para la gloria de nuestro Dios.

El pueblo cristiano debe en estos últimos tiempos de asumir su papel y misión de llevar las buenas noticias hasta el último rincón del país. El reto es grande, sí, pues como señaló el PNUD, hay comunidades en México que se encuentran entre las más paupérrimas del planeta.
Y antes que concentrarnos en cifras micro y macroeconómicas, lo que se debe ver primeramente son las almas de estas personas, especialmente los niños que viven no sólo en una pobreza material, sino también espiritual; pues nuestro deber es ayudarles física y materialmente para que lleguen a situar en el centro de su vida a Jesucristo.


[1] http://www2.eluniversal.com.mx/pls/impreso/noticia.html?id_nota=301198&tabla=notas
[2] http://www2.eluniversal.com.mx/pls/impreso/noticia.html?id_nota=122402&tabla=nacion
[3] http://www.revistavertigo.com/historico/28-2-2004/reportaje2.html
[4] http://www.voltairenet.org/article145154.html
[5] http://www.unicef.org/mexico/spanish/children.html

martes, 13 de febrero de 2007

¡Ay mis Bravos!

Hoy vi una noticia que ha cimbrado hasta lo más profundo de mi ser.

No, no es la guerra perdida de EU en Irak, ni los narco operativos en Guerrero, Michoacán o Sinaloa, mucho menos la celebración del Día del Amor y la Amistad, es... la venta de los Atlanta Braves (hasta ayer propiedad de Ted Turner y Time Warner) al grupo Libertymedia.



Bollocks!

domingo, 31 de diciembre de 2006

Antojos Tapatíos 2

Estoy de regreso en Guanatosville para festejar el fin de año con mi familia y sigo redescubriendo la fastfood jalisciense. Para empezar, he de decir que mi alma ya se encuentra en paz tras haber comido un lonche de pierna en el mercado de Santa Tere. También me comí un biónico (fruta en rodajas con leche condensada y cereales) y unos salchipulpos que no son otra cosa que salchicas de cocktail fritas cortadas en forma de cruz que asemejan tentáculos bañadas en catsup y mostaza.
Pero he de destacar que entre las cosas que me parecen increíbles son el encontrar por lo menos en cada calle una tostadería o algún puesto de tortas ahogadas.

En las primeras, lo que venden son las clásicas tostadas de cueritos o de pata de cerdo, pero también las hay de ceviche de pescado (magníficas, por cierto); y a diferencia de lo que se acostumbra en el centro del país, aquí no hay ni de tinga ni de cochinita pibil. Y fue precisamente en la búsqueda de ese tipo de antojito que me encontré con otro lugar que llamó mi atención en sobremanera: La Taberna de Moe.
Este establecimiento, también ubicado a pocas cuadras de casa, ha cobrado relevancia en últimas fechas debido a que, no sólo se llama de forma semejante al pub que aparece en la teleserie de The Simpsons, sino que además elaboraban y comercializaban la cerveza Duff misma que tambiénaparece en el citado dibujo animado. Me di una vuelta por el local (una vieja casona) y la verdad quedé maravillado por la decoración Simpson alike, así como por su mesa de billar. Quizá lo que les faltaría es vender "llamaradas Moe".

Otro de los lugares a los que me gusta ir a comer en Guadalajara, es El Pollo Giro (Av. Manuel Ávila Camacho, en los límites de Gudalajara y Zapopan). Este local vende desde hace quien sabe cuantos años pollo rostizado estilo sinaloense acompañado de tortillas de maíz hechas a mano y una salsa martajada de jitomate, cebolla y chiles verdes picosísima, pero genial. Extraoficialmente se ha vuelto el punto de reunión de los distintos clanes Núñez para la comida dominical.

Mi visita a Guadalajara no habría estado completa sin ir a comerme una hamburguesa a las afueras de la Escuela Normal de Maestros. ¿Qué tiene de especial comer una hamburguesa en un puesto ambulante?, se preguntará el respetable. Pues bien... mmmm (Cfr. cara de travesura realizada) sólo diré que son de aproximadamente 20 cm de diámetro y que uno las prepara a su gusto ¿necesito decir más?

domingo, 24 de diciembre de 2006

Antojos Tapatíos

Cuando era niño, dado que gran parte de mi parentela vive en la ciudad de Guadalajara, mis visitas a la Perla Tapatía eran no sólo habituales, sino que las consideraba particularmente largas al punto de verlas como una suerte de exilio, donde llegaba hasta a contar los días para poder regresar a Chilangolandia con una ansiedad casi comparable a la de los balceros cubanos que se lanzan hacia la Florida.
Con la primera juventud (léase antes de llegar a los 20's) pasó lo opuesto; aprovechaba cualquier ocasión para irme a la gloriosa ciudad de Guanatos y pasar allí el mayor tiempo posible acompañado de mis primos —los que son mis contemporáneos en edad, debo precisar— (Veros, Dulce y Jos), así como de los amigos que había hecho por allá; sin embargo, tras la muerte de mi abuelita materna, muchas cosas cambiaron y esa añorable etapa llegó a su fin.

Hoy que estoy a un par de años de llegar a la numeralia de los "tas", y que por razones de trabajo no puedo gozar de vacaciones en fin de año, el poder escaparme a la ciudad en cuestión, aunque sea por una noche, es algo invaluable. Si yo fuese un poeta, haría una oda o al menos una prosa de mi ciudad natal, pero como no lo soy, me concretaré en narrarles y describirles un poco de lo vivido:

Quizá sea por la nostalgia o por alguna de las misteriosas "profundidades del pan tostado" —léase no tengo ni la más remota idea del por qué— pero en esta visita he gozado de los pequeños detalles como el caminar por las calles con mosaicos multicolores, aspirar la dulce fragancia de los árboles de naranja o guarecerme en la sombra de los inmensos ficus.

Así como de ir a aquella iglesia en la que fui presentado de bebé —¡¡¡a pie!!!— puesto que está en la misma calle en la que vivo, o lo mejor de todo, desayunar en casa de mi tía Noemí sus maravillosos huevos con salsa y frijoles acompañados de un birote.

Hoy por la tarde que llegué, una vez que literalmente arrojé mi maleta a la recámara, bajé presuroso las escaleras de la casa de mis abuelos para dirigirme al mercado de Santa Tere para buscar satisfacer algunos de mis antojos.

Primeramente llegué al local de "las titas" a pedir un jugo de lima... simplemente exquisito... fue como recuperar parte de mi espíritu. Además debo comentar que entre las propiedades de dicha bebida se encuentran no sólo el vasto recurso de la vitamina "C", sino que además es excelente como desintoxicante de los intestinos; mejor que el Yakult... ¡ehhh!.

Después me dirigí a uno de los negocios aledaños para ordenar un "lonche de pierna", pero debido a la hora (4:30 P.M.) eso fue imposible, por lo que decidí salir a caminar por entre los cientos de lonas y ambulantes que pululan en el àrea y fue entonces que me encontré con un señor que vendía tejuino con nieve.

Ésta es una refrescante bebida de origen huichol que consiste de maíz sancochado, piloncillo, sal de grano, limón, y como ingrediente extra se le añade una enorme bola de nieve de limón. Es poco agradable a la vista sin duda, pero una vez que se prueba, el sabor es cautivante y no hay nada mejor para tomar en una tarde soleada.

Caminando ya de camino a casa de mi tía me encontré con la famosa birriería de Santa Tere, un restaurante-museo de las Chivas rayadas... el olor de la birria de chivo me hizo salivar pero tuve que resistir la tentación. Seguí caminando y me encontré con dos tostaderías cuyas especialidades son las tostadas de pata de cerdo y las de cueritos. Este par de especialidades no figuran de entre mis favoritas, pero conozco a algunos que el sólo mencionarlas les provoca singular alegría.

Finalmente, no podrìan faltar los numerosos puestos de tortas ahogadas... Mañana será el día de degustarlas...

sábado, 16 de diciembre de 2006

La cocina coreana vs. Josef

Me encanta la comida. Desde niño, mi papá nos enseño (a mi hermana y a mi) que debíamos aprender a comer de todo por varias razones: en primer lugar para que en caso de que estuviéramos en casa de algún amigo o conocido, y nos quedáramos a compartir los alimentos con ellos, no causáramos alguna vergüenza con declaraciones como: "guácala" (eew!, for the english spokens), o "es que no me gusta esto, señor(a)", etc... you've got the main idea.

Cuando practicaba Tae-Kwon-Do, por ahí de 1987, le pedí a mis padres que de cumpleaños me llevaran a comer a un restaurante de comida coreana, por aquello de conocer más acerca del arte marcial que estaba estudiando y porque los Juegos Olímpicos serían en la capital de ese país al año siguiente.

Llegó la fecha de mi onomástico y fuimos al que en ese entonces era el único restaurante de la especialidad en la ciudad de México. Se llamaba el "Pabellón Coreano" y estaba ubicado en la Zona Rosa (Estocolmo #16, entre las calles de Hamburgo y Paseo de la Reforma).

De ese primer encuentro con la gastronomía del país de la Calma Matinal, recuerdo que en la mesa había al centro una parrilla semejante a las de los restaurantes que preparan tepanyaki (cocina japonesa), que lo que nos sugirieron para comer lo traían en unos frascos de conserva que, en palabras de mi querida hermana, "olían a podrido" (en realidad estaban fermentados). Éstos se ponían en la plancha para asar y se llevaban a un plato con una salsa extremadamente picosa y con un predominante sabor a ajo.

Para no hacer el cuento largo, ese día termine comiendo verduras rayadas, y nunca más hemos vuelto a degustar este particular estilo de cocina... Hasta ayer.

Imaginen la escena:

Viernes de quincena, filas interminables en todos los bancos. Sí, en todos los bancos de la Zona Rosa; miles de usuarios que iban a cambiar cheques, pagar servicios y tarjetas, cambiar divisas, et all... 16:30 horas y sin nada en el estómago desde el desayuno de las 06:00 horas. El buen Josef tiene ¡mucha! hambre.

Una vez que ha salido del pandemonium bancario va caminando sobre la calle de Amberes pensando en las "profundidades del pan tostado" y "la inmortalidad del cangrejo" (es decir, en nada en particular), cuando de pronto un súbito olor lo devuelve al plano material de la existencia mediante el arco reflejo del reclamante estómago.

Su reacción inmediata fue dirigir el agudo sentido del olfato cual sabueso hacia el origen de aquella placentera escencia. A unos cuantos pasos de distancia aparece un anuncio que dice: "Restaurante Cheang Ki y Ya. Comida Coreana, Oriental y Sushi. Buffet $79 pesos".

Las tripas gruñen con creciente intensidad así que eflexiona por un momento considerando la experiencia anterior y concluye que si de nueva cuenta no le convence lo que va a comer, podrá acabar degustando sushi o fideos largos sin problemas.

El lugar era angosto, con decoración casi inexistente. Las paredes con tirol en color blanco. El restaurante está dividido en tres secciones, las que están junto a la recepción asemejan gabinetes como los que existían en aquellos viejos cafés de chinos del centro histórico con sus sillones de piel y sus paneles de madera. No había nadie en aquella zona.

La segunda sección, la cual se encontraba casi vacía, tenía una docena de mesas de tamaño pequeño, cuadradas. Con vista a la calle se encontraban las mesas del buffett, una para platillos calientes; y otra para los fríos donde se encontraban los rollos de sushi, las ensaladas y los postres. Finalmente la tercera sección se encontraba al fondo del restaurante, zona en la que se encontraban sentados únicamente miembros de la creciente comunidad coreana de la ciudad. Cabe destacar que lo único que separaba la ambas secciones era un biombo retractil.

Los meseros (3, hasta donde pude identificar), mexicanos todos, sin la más mínima preparación para atender a los comensales. Jamás me recibieron al entra al local, y ya no digamos me dirigieron hacia donde sentarme.

Ya instalado en la mesa y una vez que pedí un refesco de cola (no tenían ninguna clase de té), sugerí me mostraran la carta para que así me recomendaran algún platillo. Su respuesta: arrojaron la Carte de Menu a la mesa con un "permítame" como justificación, tan sólo para atender servilmente a un par de jovencitas del país extranjero en cuestión quienes en ese preciso instante habían pedido su cuenta.

Dado que el mesero en cuestión desapareció (no regresó a tomarme la orden), me puse de pie para dirigirme a la mesa del buffet. Los platillos olían bien, pero no había ninguna descripción de lo que había en cada una de las charolas.

Tome un plato, me serví un poco de cada platillo de la mesa de las especialidades, tomé un juego de palillos (chop sticks) y me dirigí de regreso a mi mesa. Di el primer bocado a un trozo de arroz. Instantáneamente vino a mi mente el emblemático recuerdo del sabor a fermentado. Probé entonces unos cebollines (nabules), estaban salados, pero eran preferibles al arroz.

Seguí con unos rollos primavera versión miniatura, los cuales estaban crocantes, cual debe ser; carne de res en salsa de soya y chiles, picosa, pero de sabor agradable; Y un poco de carne en salsa agridulce, pero al darme cuenta que la vianda era era en realidad cerdo, la dejé. Me dirigí nuevamente a la mesa del buffet para coger otro plato y servirme sushi. Tristemente ya no había, los 4 o 5 mexicanos que estabamos ahí al parecer habíamos coincidido en pensamiento, así que terminé, nuevamente, comiendo verduras, en este caso, ensalada de lechuga con pepino y jitomate.

Tras probar unas fresas con crema como postre, pedí la cuenta en tres ocasiones. Pasaron cerca de 10 minutos (con el restaurante casi vacío, debo enfatizar) antes de que ésta llegara. Puse el dinero correspondiente y como no pasaban a recogerlo, sin más, salí del lugar.

Así que van dos experiencias negativas con la cocina de uno de los más bellos y emblemáticos países del mundo. Pero hay que decir que los dueños, coreanos por supuesto, de este restaurante deben escoger mejor al personal que trabaje para ellos.

miércoles, 6 de diciembre de 2006

God Only Knows (+Love Actually)

Siguiendo con el tema del filme Love Actually, en la última escena del mismo, tocan como música de fondo una canción que se llama God only knows, quizá la única canción de los Beach Boys que realmente me gusta. Es una tonada simple, pero directa... un rolón:

I may not always love you
But long as there are stars above you
You never need to doubt it
Ill make you so sure about it.
God only knows what Id be without you.

If you should ever leave me
Though life would still go on believe me
The world could show nothing to meSo what good would living do me.
//God only knows what Id be without you//.

If you should ever leave me
Well life would still go on believe me
The world could show nothing to me
So what good would living do me.

////// God only knows what Id be without you
God only knows what Id be without you
God only knows ///////.

Pues bien, el domingo pasado decidí adelantarme mi regalo de Navidad, así que me autoregalé el DVD: Jamie Cullum, Live at the Blenheim Palace. El concierto es simplemente sorprendente y altamente recomendable.

Entre sus extras se encuentran los videos de All at Sea (atención, Juliux), Photograph y These are the Days; asimismo, intercalado en el concierto aparecen algunas pequeñas entrevistas y declaraciones del cantante desde algunos de los multiples puntos del mundo en los que ha ofrecido conciertos.

Pero lo mejor de todo es que uno de los temas que canta en el concierto el enfant terrible du Jazz es precisamente....

Sí, God Only knows, mismo que interpreta magistralmente, en una versión que por razones obvias recuerda a sus intérpretes originales, pero que, acompañado de un cuarteto de violinistas, Cullum le da ese sello tan peculiar que tiene de fusión entre el pop y el jazz. Sin más, les invito a disfrutarlo. Tan sólo den click en la imagen que aparece a continuación.

jueves, 16 de noviembre de 2006

Birthday weekend

Con motivo del natalicio de un servidor, me permito extenderles la más cordial invitación para los eventos a festejarse este fin de semana.

Viernes 17 de Noviembre.


Evento
: Cena y película El Extraño Mundo de Jack 3D
Lugar: Cinemex Mundo E
Hora: 21:20 horas*
Cita: 19:30 horas*
Organiza: El colega Morgé.

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Sábado 18 de Noviembre.

Evento: película Los Infiltrados.
Lugar: cualquier Cinemex**
Hora: Por determinar, después de las 3 de la tarde**
Organiza: yo mero.
Nota: un servidor y uno de sus acompañantes no pagarán entrada ni las palomitas ni el refresco, cortesía del Cine. Pero nos podemos hacer "coperacha" entre todos los asistentes, favor de confirmarme su asistencia vía mensaje SMS a mi celular.

Evento: Concierto con covers de The Beatles
Lugar:Liverpool Pub Saloon (ver imagen).
Hora: 20:00 horas

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Domingo 19 de Noviembre.

Evento: Comida
Lugar: sorpresa para el festejado
Hora: después de las 14:45 horas
Organizan: Marco y Yaya
Nota: la salida para la comida será afuera de PIB Satélite.